jeudi 22 octobre 2009

Coyuntura política. Argentina

En el pantano
Publicado el 16/10/2009
Por Escenarios Alternativos


La economía y el sistema político en un atasco. La reacción y responsabilidad de los partidos políticos. Los países vecinos: un espejo en donde mirarse.
El revés electoral del peronismo gobernante del 28 de junio parece haber quedado en el pasado lejano, a juzgar por la capacidad que ha mostrado la administración de Cristina F. de Kirchner para aprobar leyes controvertidas del Poder Ejecutivo –prórroga de la facultades delegadas, ley de medios, presupuesto 2010 - seguir fijando los temas de la agenda política y sostener una política económica – promocionada por la presidente en la India como “el modelo argentino”- basada en la dilapidación de las oportunidades coyunturales internacionales por las que atravesó el país, atribuyendo a la “crisis mundial sin precedentes” los “pocos defectos” del modelo argentino.
Al cabo de los vientos favorables para la economía y ante la necesidad de obtener recursos para reactivar la demanda agregada, la política kirchnerista está encajada en una ciénaga de la que no puede salir y en la que tozudamente malgasta sus energías. Durante el “lustro de oro”, el matrimonio presidencial tomó una serie de medidas que capitalizaron desde el punto de vista político, pero que implicaron el desaliento de la inversión reproductiva del sector privado y la imposibilidad de acceso al financiamiento de los mercados voluntarios de crédito.
Luego, con los primeros efectos de la crisis, el matrimonio se encontró – y aún se encuentra con fuga de capitales, caída del empleo y ausencia de financiamiento, por lo cual reactivó la posibilidad de volver al FMI, mientras echa mano a los fondos de la ANSES. En este panorama desfavorable, todos los costos los paga el kirchnerismo, del mismo modo que cosechaba los elogios de los años felices.
Al pantano económico, salpicado de conflictos laborales –atravesados por cuestiones ideológicas, a veces delirantes- y enfrentado el gobierno a un arco opositor titubeante, todo el sistema político corre el riesgo de acompañar al matrimonio presidencial en su encajamiento cenagoso.
En el mismo lodo...
Dijimos en anteriores envíos que sólo la acción decidida de la oposición, ofrecerá seguridades institucionales ante el enceguecido accionar de un gobierno que niega todo aquello que no le conviene, evitando que la huida hacia delante del kirchnerismo embarque a todos hacia el abismo. Si embargo, se evidencian inconvenientes para: acotar al kirchnerismo desde el Partido Justicialista y para balancear el poder desde el lado de la oposición conformada por el Acuerdo Cívico y Social.
En el primer caso, la renuencia de Carlos Reutemann a liderar los sectores disconformes con Néstor Kirchner y las desavenencias entre Mauricio Macri, Francisco de Narvaez y Felipe Solá, habrían impulsado a Eduardo Duhalde a asumir ese papel para aglutinar en torno a su figura el espacio ganado en la última elección, dentro del PJ.
En el segundo, son perceptibles los inconvenientes para lograr acuerdos sólidos, entre los partidos que componen el Acuerdo y, también dentro de esos partidos se viven momentos de reacomodamiento. Ese tiempo ha sido aprovechado por el oficialismo para tomar la iniciativa política imponiendo una agenda cargada de temas cuya importancia y conflictividad agudizan los problemas apuntados.
Iniciado un proceso de “normalización” del PJ y teniendo una agenda política más alivianada, a la oposición le corresponde emprender la tarea de confrontar con el kirchnerismo, fijar temas de agenda pública y mostrarse como garantes de un orden que aparece jaqueado por el empecinamiento oficial.
En este contexto no escapa a nadie la creciente debilidad electoral del gobierno nacional que en las últimas elecciones provinciales (Santa Fe, Corrientes y Salta) no ha figurado en las preferencias de los electores - en rigor, no han figurado – con lo que su debilidad no muestra signos de mejoría, por el contrario, se agrava.
Parámetros en el vecindario
La crisis global afecta a todos los países de la región en los mismos aspectos vinculados al comercio internacional y a las finanzas. En todos los países han decaído sensiblemente las transacciones económicas, los precios de las materias primas, la actividad turística; y han disminuido la inversión extranjera directa, las remesas de dinero proveniente de migrantes en el exterior y las compras externas. Ahora bien, esas condiciones tienen un diferente impacto según el tipo de inserción de cada país en el comercio y las finanzas del mundo, su estructura impositiva y la importancia relativa de los gravámenes al comercio exterior.
En este marco general, la Argentina paga un costo alto por las debilidades e inconsistencias preexistentes a la crisis. Todo este “combo” tiene su impacto en la imagen de la presidente, que según la consultora mexicana Mitofsky, quedó en los últimos puestos de la lista de líderes de América Latina.
El 23 por ciento de imagen positiva contrasta con nuestros vecinos. Luiz Inacio Lula da Silva retiene un 81 por ciento de imagen positiva, en tanto que Michelle Bachellet se encuentra en su pico más alto con el 78 por ciento. T
abaré Vázquez está algo más atrás con el 55 por ciento, cerca de Barak Obama que ostenta el 52 por ciento de aprobación.
Cristina Kirchner acompaña a Alan García en la categoría "evaluación muy mala".
Estos índices reflejan la aprobación popular por el desempeño de los distintos presidentes. El caso del presidente de Brasil se inscribe en el proyecto de liderazgo regional y el de los de Chile y Uruguay en un claro aprovechamiento del lugar que la Argentina dejó vacante. Hoy Uruguay exporta más carne que la Argentina, un hecho sin precedentes, en tanto que Chile puede afrontar los problemas de la crisis internacional por haber ahorrado 25.000 millones de dólares en un fondo anticíclico.
Mientras se anticipa anuncia que este año el sector agropecuario dejará de invertir 2300 millones de dólares, Brasil acaba de cerrar trato con Francia para la importación de trigo.
El gobierno del matrimonio Kirchner no sólo ha despertado enconos personales en los que se basa su mala imagen, también ha mostrado una incapacidad de gestión, cuya gravedad será vista en perspectiva cuanto más distancia se tome de las oportunidades desaprovechadas.
La falta de visión estratégica ha tenido estas consecuencias que son visibles y derraman sobre las leyes y medidas que adoptan una gran sombra de duda sobre su continuidad y aceptación. Mucho más si esas iniciativas se toman como una forma desesperada de salir del pantano.